El presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo, Lisandro Almirón, inició el debate en el Congreso Nacional sobre el proyecto de modernización laboral. Al exponer su postura, destacó que "para poder llevar adelante la legislación laboral, primero tiene que haber trabajo". Su argumentación se centra en la necesidad de abordar la crisis laboral que, según él, se caracteriza por la ausencia de empleo genuino y la profundización de la informalidad.
Almirón señaló que el sistema actual no está funcionando adecuadamente. "Hace décadas que nuestro país tiene la incapacidad de generar empleo genuino. No podemos ignorar la realidad de la que partimos", afirmó. Según su análisis, la legislación laboral vigente expulsa a las personas de la formalidad, lo que genera una situación en la que la informalidad se vuelve el único espacio disponible para mucha gente.
"En la informalidad no hay protección real. Sin aportes, sin obra social", destacó Almirón, señalando que el sistema actual funciona como una barrera para la contratación laboral. "Es una legislación para un mundo analógico, que ya hoy no funciona", destacó, enfatizando la necesidad de una reforma que se alinee con las realidades actuales.
El contexto de la reforma laboral
El proyecto de modernización laboral, que se presenta como un intento de actualizar el marco legal en materia de empleo, busca resolver varios problemas históricos. Entre ellos, se destacan la dificultad para acceder a la seguridad social, la falta de protecciones laborales adecuadas y el aumento de la informalidad. Según datos recientes, más del 60% de las personas en Argentina están en el ámbito informal, lo que implica una brecha significativa en el acceso a beneficios fundamentales como la obra social y la aportes.
Según el análisis de Almirón, la reforma laboral debe ser un proceso integral que aborde no solo las necesidades de los trabajadores, sino también las demandas de la economía actual. En un mercado laboral en constante evolución, es fundamental que las leyes se adaptaran a las nuevas realidades, como el trabajo remoto y la flexibilidad laboral.
Reacciones y críticas
El debate ha generado comentarios mixtos. Algunos diputados, en especial aquellos pertenecientes a la Unión Patriótica, han expresado preocupaciones sobre la falta de claridad en la propuesta. En un griterío en el que Almirón defendió el proyecto, se destacó la importancia de que la reforma no se convierta en un instrumento para beneficiar exclusivamente a los grandes grupos empresariales, sino que se centre en el desarrollo de un sistema laboral equitativo.
La crítica más común es que el proyecto no aborda adecuadamente los problemas estructurales, como la escasez de empleo genuino y la falta de políticas públicas efectivas. Algunos analistas señalan que la reforma laboral debe priorizar la creación de empleo y no solo la regulación de las relaciones laborales.