Argentina se encuentra en medio de un periodo de inestabilidad climática que ha activado alertas amarillas en siete provincias por tormentas intensas. Según el pronóstico de la Agencia Nacional de Meteorología (Anm), se prevén lluvias de variada intensidad durante las próximas dos semanas, con acumulados significativos en el norte y centro-este del país. Estas condiciones pueden generar riesgos como inundaciones locales y daños a infraestructuras agrícolas.
El pronóstico de precipitación acumulada para los próximos 14 días indica que el centro y norte del país recibirán lluvias intensas, con algunas áreas experimentando caídas de agua abundante, ráfagas y ocasional caída de granizo. En la región pampeana sur y la Patagonia, se esperan lloviznas aisladas, con menores acumulados. Este fenómeno se debe a la interacción de sistemas de aire frío y aire caliente que se desplazan en el centro de la región.
El Instituto Nacional de Meteorología (Inm) ha emitido alertas amarillas en siete provincias por riesgos de tormentas intensas. Las áreas afectadas incluyen el norte, centro, y parte de la región pampeana. Los usuarios deberán evitar actividades al aire libre en zonas de alto riesgo, especialmente en días de alto potencial de tormentas. La alerta amarilla indica un nivel de riesgo moderado a alto, con posibilidad de lluvias intensas que podrían causar desbordes en ríos y afectar la producción agrícola.
Los agricultores son particularmente vulnerables ante este fenómeno, dado que el clima puede impactar la cosecha y la producción de cultivos clave. El sector agropecuario, que aporta 52.900 millones de dólares al año al país, podría verse afectado por las lluvias prolongadas o intensas. Además, la actividad agrícola en regiones como el norte y centro, que dependen de precipitaciones adecuadas, requiere un seguimiento constante para evitar pérdidas económicas.
En la región pampeana, se espera un aumento en la actividad convectiva, lo que podría llevar a tormentas aisladas. Estas condiciones, combinadas con el clima actual, generan un riesgo de inundaciones en zonas bajas y áreas con terrenos inundables. Los municipios que se encuentran cerca de ríos o zonas de alto riesgo deben prepararse para posibles desbordes.
La alerta amarilla por tormentas no es un evento aislado, sino parte de un patrón climático más amplio. En el contexto nacional, este fenómeno refleja la influencia de sistemas climáticos que afectan la mayor parte del país. La respuesta adecuada a estas alertas requiere la colaboración entre las autoridades locales, la sociedad civil y el sector agrícola para minimizar los impactos.
Es importante destacar que, aunque las tormentas son naturales, su intensidad y frecuencia están aumentando debido a los cambios climáticos globales. La preparación anticipada y la comunicación efectiva son clave para mitigar los riesgos asociados a estos eventos climáticos extremos.