¿Cómo se prepara Bahía Blanca ante las tormentas? El alerta naranja y amarilla, explicado

Editor 31 Mar, 2026 ... min lectura

En el sur de la Argentina, la situación meteorológica en Bahía Blanca ha tomado un giro inesperado. Los últimos pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) indican una intensa actividad convectiva, con alertas naranja y amarilla activadas para la región. Este fenómeno no es casual: el clima en esta zona, caracterizado por su altitud y proximidad al mar, es particularmente sensible a las variaciones en la presión atmosférica.

¿Por qué Bahía Blanca está en alerta? La clave está en el sistema de baja presión

El fenómeno que está provocando las alertas en Bahía Blanca se debe a una zona de baja presión en la parte sur del Continente. Según el SMN, este sistema está interactuando con el aire húmedo proveniente del Atlántico, lo que genera una mezcla de corrientes que, al chocar, producen torbellinos intensos.

En el caso específico de Bahía Blanca, el impacto es particularmente notable. La ciudad, situada a 100 km al norte de la ciudad de Buenos Aires, tiene una topografía que favorece la acumulación de agua en las zonas bajas, lo que incrementa el riesgo de inundaciones y deslizamientos en las áreas costeras y cercanas al mar.

¿Qué significa el alerta naranja y amarilla?

  • Alerta naranja: Indica una probabilidad alta de tormentas severas en las próximas 24 horas. En Bahía Blanca, se espera que las lluvias alcancen valores de 30 a 65 mm acumuladas.
  • Alerta amarilla: Se activa cuando hay una probabilidad moderada de precipitaciones. En esta zona, el tiempo seguirá siendo variable, con posibilidades de tormentas aisladas.

Según el meteorólogo de La Brújula 24, Leonardo De Benedictis, el fenómeno no es temporal. La humedad en la región seguirá siendo la protagonista de la jornada, con probabilidades de tormentas aunque más aisladas en comparación con el nivel anterior.

Este patrón climático es común en la zona, pero en Bahía Blanca el riesgo es mayor debido a su proximidad al mar. El SMN advierte que, si la tendencia continúa, las lluvias podrían superar los 100 mm en algunas áreas, lo que incrementa la posibilidad de daños en infraestructuras y viviendas.

Es importante destacar que, en la zona costera, la precipitación es un factor crítico. En este contexto, la preparación de las comunidades es clave para minimizar los riesgos. Los habitantes deben estar preparados para posibles interrupciones en el transporte y servicios básicos, especialmente en las áreas más vulnerables.