¿Cuándo el periodismo deportivo perdio sus tres pilares? La trágica desaparición de Cherquis Bialo, Araujo y Ricardo

Editor 15 Apr, 2026 ... min lectura

El 14 de abril de 2026, el periodismo deportivo argentino se tambaleó ante el dolor de la partida simultánea de tres legados: Ernesto Cherquis Bialo, Marcelo Araujo y Julio Ricardo. Cada uno, con un estilo único pero unido por su compromiso con la profundidad y el respeto, marcó una era que hoy parece haber terminado. Su desaparición no es solo una pérdida individual, sino el cierre de una etapa en la que el periodismo deportivo argentino se definía por su capacidad para captar la esencia de los deportes, especialmente el fútbol.

Julio Ricardo, cuyo legado se define por su «pulcro y exquisito manejo del lenguaje», era considerado el «comentarista histórico de Continental» que trabajó con los mejores relatores durante más de medio siglo. Desde sus inicios con figuras como José María Muñoz hasta su colaboración con Víctor Hugo Morales, su estilo no era meramente técnico: era una sintaxis de respeto hacia el deporte, hacia el público y hacia sus colegas. Su sobriedad, como destacó Luis Vinker, se traducía en una capacidad para no perder el equilibrio en el lenguaje incluso en los momentos más intensos de un partido.

¿Cómo un periodista podría no ser recordado como un referente?

La pregunta que hoy nos enfrenta es: ¿cómo un periodista podría no ser recordado como un referente? La respuesta, en el caso de Ricardo, no es la ausencia de talento, sino la elección de no enfocarse en el espectacularismo. Su legado no se mide en el número de partidos comentados, sino en la intimidad con el deporte que construía. En un país donde el fútbol es el corazón de la cultura, el periodismo deportivo que no respetaba esta esencia se convierte en una desintegración de lo que significa ser un buen periodista.

  • Cherquis Bialo: Creador de una narrativa que combinaba el rigor académico con una comprensión profunda del contexto político y social en el deporte.
  • Araujo (corregido): Marcelo Araujo resaltó la importancia de la conexión emocional con el público, entendiendo que el periodismo deportivo no es solo descripción, sino una interacción con la experiencia colectiva del espectador.
  • Ricardo (corregido): Julio Ricardo se destacó por su capacidad para no perder el equilibro en el lenguaje, incluso en los momentos más intensos.

La desaparición de estos tres figuras no es un simple evento, sino un momento de reflexión para el periodismo deportivo argentino. En un contexto donde el periodismo digital ha reducido el espacio para la profundidad, su desaparición resalta la importancia de la calidad sobre la cantidad. Los jóvenes periodistas, que hoy buscan en sus redes sociales la rapidez, podrían perder de vista el valor de la intimidad que Ricardo y sus colegas lograban en cada comentario.

El legado de estos tres hombres no es solo un «fin de una era», sino una invitación a reconstruir un periodismo deportivo que no solo sepa qué ocurre en el campo, sino por qué ocurre. En un país donde el fútbol es más que un deporte, donde es un cultura en sí mismo, el periodismo que no respete esta esencia se convierte en una desintegración de lo que significa ser un buen periodista.