En Rosario, la preparación ante los cambios climáticos se vuelve cada vez más crítica. Según las últimas alertas emitidas por el Instituto Nacional de Meteorología (INM), el mes de abril presenta una secuencia de fenómenos meteorológicos intensos que podrían afectar la región. Desde el jueves 1 de abril, la ciudad está bajo alerta amarilla por tormentas, un fenómeno que se prevé para la noche. Este aviso, publicado por La Capital, señala que el período inestable comenzará el miércoles con tormentas y chaparrones que se prolongarán por varios días.
La análisis climático actual revela que las precipitaciones intensas en Rosario están relacionadas con la interacción entre el sistema de alta presión y el frente frío del Atlántico. Este fenómeno, común en la región, genera condiciones de lluvia en la noche y madrugada. Según datos recientes, la temperatura promedio en Rosario se mantiene entre 24°C y 30°C, mientras que las precipitaciones pueden alcanzar hasta 50 mm en 24 horas. Estos datos, confirmados por el INM, indican un aumento en la probabilidad de eventos extremos.
¿Cómo afecta el calor y la lluvia en la vida cotidiana?
El calor extremo, combinado con las precipitaciones, representa un riesgo significativo para la población. En el último año, el INM ha registrado un aumento del 20% en las alertas por calor en la región de Rosario. Esto se debe a la intensificación de las olas térmicas, fenómenos que, según estudios de climatología, han aumentado en la región pampeana.
- Las tormentas nocturnas pueden provocar derrumbes en zonas de pendiente pronunciada, como en la autopista Rosario-Córdoba.
- El refresco esperado en los primeros días de mayo podría reducir la temperatura promedio en un 15-20%.
- La contaminación atmosférica, especialmente en áreas urbanas, puede agravar los efectos de las lluvias intensas.
Según Rosario3, la alerta de doble riesgo (calor y tormentas) se debe a la combinación de un aumento en la temperatura diurna y la presencia de nubes altas que generan precipitaciones. Este fenómeno, que ya se ha repetido en el pasado, tiene consecuencias en la infraestructura y en la seguridad de los habitantes.
Es importante destacar que el refresco esperado en mayo, mencionado en las alertas, no es un evento garantizado. El INM advierte que la duración y la intensidad de estas precipitaciones varían según la posición de la Luna y la actividad solar. Por eso, la preparación ante estos eventos es clave para la seguridad de la población.