River festejó en el Minella con una contra letal de Borré

River le ganó 1-0 a Boca el Superclásico del verano en Mar del Plata. En un estadio repleto de hinchas de ambos equipos y con notoria presencia de las barras bravas, los dirigidos por el Muñeco Gallardo sacaron ventaja en el final de la primera parte y después aguantaron las embestidas de los jugadores xeneixes que buscaron el empate sin claridad.

En su primera cita del año, River le ganó 1-0 a Boca el único Superclásico de verano, en un atiborrado José María Minella con localidades agotadas. El colombiano Santos Borré marcó a los 40 minutos el único tanto de un encuentro entretenido. A cinco del final, Julio Buffarini resultó expulsado del conjunto xeneize, que aún no ganó desde que comenzó el año y venía de vivir una semana tormentosa por el escándalo extrafutbolístico que involucró a los colombianos Edwin Cardona y Wilmar Barrios. Por si fuera poco, el sábado por la noche Juan Román Riquelme se postuló para ser presidente de Boca en el 2019 y remarcaba que hacía 11 años que no se ganaba la Libertadores. Por su parte, el equipo de Marcelo Gallardo, que tuvo en su capitán Leonardo Ponzio a su principal figura, fue superior y se llevó una victoria merecida.

Con el de anoche en Mar del Plata se terminaron los “amistosos” para Boca y River, que tuvieron rendimientos irregulares a lo largo de la preparación, en un mercado de pases marcado por las rutilantes contrataciones de ambos. El numeroso público presente en Mar del Plata fue testigo de un anticipo de la finalísima que ambos jugarán el 14 de marzo en Córdoba por la Supercopa Argentina, con la particularidad de poner en juego un título oficial.

El DT Guillermo Barros Schelotto había dicho en la previa que el partido servía “para tener rodaje con vistas al encuentro con Colón. “Pero las ausencias, en algún momento, el equipo las paga”, admitía atento a no poder disponer de siete jugadores habitualmente titulares: los mencionados colombianos, más Frank Fabra, así como Fernando Gago, Darío Benedetto, Leonardo Jara y Pablo Pérez, estos cuatro por estar lesionados.

Por su parte, en River, Marcelo Gallardo dispuso de la mayoría de los titulares a excepción del delantero Lucas Pratto y el arquero Franco Armani, los refuerzos de lujo que formarán parte del equipo ideal modelo 2018 con el que buscará la cuarta coronación en la Copa.

El partido inició a puro vértigo, a punto tal que en dos minutos hubo un corner para Boca y dos para River, mientras Pity Martínez –de buena labor– armaba un primer desparramo en la defensa xeneize. Barros Schelotto inició el trámite con el clásico 4-3-3 que buenos dividendos le dejó durante 2017, esta vez con Carlos Tevez como centrodelantero y capitán.

Del otro lado, el conjunto millonario, velocísimo en ofensiva, parecía mejor parado que su rival, que era lento, predecible y no tenía en Carlitos a un 9 de referencia porque éste elegía arrancar de un poco más atrás, en tanto los arrestos embarullados de Buffarini, parado como 8, tampoco alcanzaban para generar juego asociado.

Así las cosas, el árbitro Facundo Tello no demoró en cobrar protagonismo: anuló correctamente un tanto de Borré por offside y no cobró en el área boquense una pelota que dio en el brazo de Goltz, que había sido superado por Scocco. Boca respondía con un tiro libre de Pavón que fue muy arriba.

Hasta que a los 40 Ponzio inició la jugada que continuó Borré, algo resistido por la parcialidad millonaria, quien cruzó mitad de cancha a pura fuerza, armó una pared con Scocco y tras ganarle en velocidad a Magallán sometió a Rossi. River se iba al descanso con una ventaja merecida.

En el complemento, River seguía siendo más profundo, con chances en los pies de Scocco, Pity Martínez y Nacho Fernández. Boca lucía desorientado, falto de ideas y no la pasaba bien. Luego Rossi sacó un corner de Pity que se le metía olímpico y tuvo una gran reacción ante otro disparo de Scocco. Boca, ya con Wanchope Abila en cancha, llegaba con una guapeada de Nández que se fue al lado del palo. Los minutos pasaban y el triunfo de River se presentaba inexorable. Con la expulsión de Buffarini, Boca bajó los brazos y River terminó regalándole a su hinchada una gran sonrisa de verano.

 

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